Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de octubre de 2008

DOS MENOS


La obra del Director de cine, escritor y dramaturgo Samuel Benchetrit, relata el viaje que emprenden dos enfermos terminales, al poco tiempo de enterarse que les quedan escasos días de vida. De buenas a primeras, parece el mismo argumento que el post anterior, la mediocre peli Antes de Partir, pero por suerte, nada que ver.

Interpretados magistralmente por los veteranos José Sacristán y Héctor Alterior, la obra esquiva los momentos emotivos, y utiliza más bien un lenguaje de comedia irónica, pero sin caer en el cinismo. La historia está contada de manera que permanezca la duda si lo que sucede es verdad, o proviene de un juego imaginario de la mente de los dos enfermos. En definitiva, no importa, ya que el encanto está en lo que revelan de sí mismos los personajes, a medida que avanza el relato, y no si los hechos se suceden o no. La escenografía acompaña esta sensación, ya que son paneles fijos (es decir, el fondo se mantiene constante, a pesar del cambio de espacio de los protagonistas) y lo único que varían son escasos elementos como una gigante bola de boliche, un muelle de madera, las camas del hospital, etc. Además, los personajes (bastantes surrealistas, por cierto) que se cruzan en su trayecto circular, están interpretados por los mismos actores, Diana Lamas y Claudio Da Passano. Mientras tanto, hay tiempo para meditar sobre el sentido de la vida, el trabajo, la paternidad, la amistad, y la soledad.

Otro plus, es bien cortita, apenas llega a la hora y media de duración. Dirigida por Oscar Martínez, y en mi opinión, altamente recomendable.

viernes, 26 de septiembre de 2008

EL HOMBRE ALMOHADA

Uno de los cuentos del escritor Katurian, personaje de la obra The Pillowman

El hombre almohada

Había una vez… un hombre, que no se parecía a los hombres normales. Medía casi 2 mts. Y medio de alto y estaba totalmente hecho de almohadas esponjosas color rosa; sus brazos eran almohadas, sus piernas eran almohadas y su cuerpo era una almohada. Sus dedos eran pequeñas almohaditas y su cabeza era una gran almohada redonda. Sus ojos eran como dos botones y su boca era grande y sonriente. Hasta se le podían ver los dientes, que también eran pequeñas almohaditas blancas. Bien, el hombre almohada tenía que verse suave y seguro porque su trabajo era muy triste y difícil… En los momentos en los que alguna persona estaba muy triste porque había tenido una vida atroz y solo quería terminar con ella; sólo quería quitarse la vida para así deshacerse del dolor, con una hoja de afeitar, con una bala, inhalando gas, o saltando de algún lugar muy alto … Exactamente en ese momento, el hombre almohada lo encontraba, se sentaba a su lado, lo abrazaba suavemente, y le decía: -“Espera un momento”- y extrañamente el hombre almohada volvía el tiempo atrás, cuando esa persona era apenas un niño y la vida horrorosa que iba a tener aún no había empezado. El trabajo del hombre almohada era hacer que ese niño o niña se suicidara, y así evitar los años de dolor que los llevaría, de todos modos, al mismo lugar: frente a un horno, frente a una pistola, frente a un lago. -“¡Pero nunca escuché de un niño suicidándose!”- podrían decir. Bueno, el hombre almohada siempre sugería que lo hicieran de una manera que se viera como un trágico accidente: les mostraba el frasco de pastillas que se veían como caramelos, les mostraba el lugar del río donde el hielo era más frágil, les mostraba la bolsa de plástico que no tenía agujeros para respirar y exactamente como ajustarla… Pero no todos los niños querían seguir al hombre almohada. Hubo una niña, muy alegre, quien realmente no creyó cuando éste le dijo que su vida podría ser horrible, que su vida sería así… Entonces lo echó y el hombre almohada se fue llorando a mares. A la noche siguiente la niña escuchó un golpe en la puerta de su habitación y dijo –“¡Ándate hombre almohada, te he dicho que soy feliz, siempre he sido feliz y siempre seré feliz!”- Pero no era el hombre almohada. Era otro hombre y su mamá no estaba en casa. Y este hombre la visitaba cada vez que su mamá no estaba… Tiempo después ella se puso muy triste, y cuando tenía veintiún años y estaba sentada frente al horno a punto de suicidarse, le dijo al hombre almohada: - “¿Por qué no trataste de convencerme?”- Y él le respondió – “Traté de convencerte, pero eras demasiado feliz”- Y la niña, mientras encendió el gas, gritó lo más fuerte que pudo: -“¡Yo nunca he sido feliz!”- Cuando el hombre almohada tenía éxito en su trabajo, un niño moría de forma horrible. Y cuando el hombre almohada no tenía éxito, un niño tendría una horrible vida, crecería, sería un adulto que tendría una vida horrible, y moriría de forma horrible. Por esta razón, el hombre almohada lloraba todo el día. Fue así que decidió hacer su último trabajo: cargó una pequeña lata de nafta y fue hasta un hermoso arroyo que él recordaba de cuando era niño. Cuando llegó, se sentó bajo un árbol y descubrió que a su alrededor había un montón de juguetes; un autito, un perrito de juguete y un kaleidoscopio. Cerca de allí había una casa rodante y el hombre almohada escuchó la voz de un niño que decía: -“Voy a salir a jugar, mamá”- y la mamá le dijo: -“No vuelvas tarde para tu merienda, hijo”- “No, mamá”-, respondió el niño. El hombre almohada escuchó pasitos que se acercaban… Pero no eran de un niño, eran de un pequeño niño almohada que dijo: -“Hola”- y el hombre almohada dijo: -“Hola”-. Los dos se sentaron bajo el árbol y jugaron un rato con los juguetes… El hombre almohada le contó sobre su trabajo triste y los niños muertos. El pequeño niño almohada entendió enseguida, porque él era un niño muy feliz, y sólo quería ayudar a la gente. Y sin decir una palabra más, el niño almohada se echó encima la lata de nafta y el hombre almohada dijo: -“Gracias”-, el niño almohada dijo: -“No hay problema. Le contas a mi mamá que no voy a volver a tomar el té”- y el hombre almohada dijo mintiendo: -“Sí, por supuesto”-. El niño almohada encendió un fósforo, y el hombre almohada se sentó allí viendo como el niño se quemaba. El hombre almohada, empezó a desvanecerse y lo último que vio fue la boca feliz y sonriente del niño almohada. Lo último que escuchó fue algo que ni siquiera había contemplado. Los gritos de cientos de miles de niños a quienes él había ayudado a suicidarse, volviendo a la vida y teniendo que seguir adelante con sus frías y desdichadas vidas porque él no había estado allí para prevenirlos. Hasta escuchó los gritos de sus muertes, tristemente autoinflingidos, que esta vez, claro, iban a tener que cometer completamente solos

lunes, 22 de septiembre de 2008

THE PILLOWMAN


Excelente obra del dramaturgo irlandés Martin Mc Donagh, exponente del teatro de la crueldad. Es un interesante cruce de géneros, de comedia negra, drama, intriga y terror (en un tramo me asusté de verdad, con saltito de butaca incluido).

Es un texto fuerte, con tétricos detalles sobre niños torturados, relatados en un tono tragicómico. Humor negro con lapsos dramáticos, o drama con lapsos de humor negro, no me decido.

A pesar de lo que puede parecer en una primera impresión, la temática de la obra no es la violencia familiar solamente, por más que la inunde de principio a fin. La historia se centra más en el significado de la actividad creativa, la obra por encima de su autor, y el deseo inescindible de todo hecho artístico de perdurar en el tiempo y en la gente.

Hay también cuestionamientos sobre la relación entre la literatura y la moral. Es preciso autocensurarse en el arte? La postura del autor parece optar por la respuesta negativa.

El texto es un excelente disparador de interrogantes varios. E inquietantes. Como ejemplo, en un momento me encontré preguntandome por el significado de una vida horrorosa. Que valor tiene una vida de tristezas constantes, de abusos o violencia? Qué significado filosófico puede tener el suicidio?

Las actuaciones: El personaje principal es Katurian, interpretado por Pablo Echarri, de actuación sorprendente, ya que en TV no me convence generalmente. Posee una voz naturalmente teatral y con buena dicción y proyección.

Carlos Belloso descollante como siempre, utilizando su plasticidad física nuevamente para interpretar a un discapacitado motriz con retraso mental. Carlos Santamaría y Vando Villamil, los acompañan con solvencia.

El argumento: Un ignoto escritor es encarcelado junto con su hermano, un deficiente mental, por la aparente relación de sus cuentos con una serie de crímenes con niños como víctimas. Es torturado física y psicológicamente por dos policías autoritarios, y obligado a revivir junto a su hermano la violencia que vivió en su infancia.

viernes, 18 de julio de 2008

HAIRSPRAY, PERO LA VERSION ARGENTA


Hace unos días, gracias al beneplácito de Personal, acudí en forma gratuita al teatro Astral, para disfrutar de la versión de Hairspray.

Me gustó, es bastante similar a la versión fílmica del año pasado, con Travolta. Fundamentalmente, la protagonista argentina, elegida mediante el casting televisivo de canal 13. Sus capacidades son amplísimas, canta y baila con mucha gracia, y no desentona en las partes actuadas. Tiene, además, todos los mohínes de Nicky Blonsky, la gran revelación de la peli.

El personaje que más cambió en la adaptación, es el de la madre, Edna, interpretada por Travolta, y en este caso, por Enrique Pinti. Por obvias razones, el personaje de Pinti es mucho más bruto, fuerte y masculino, y sus dotes de bailarín son mas bien escasas. Pierde en candidez, y dulzura, y gana en humor, quizás. También hay un par de personajes inventados, para el lucimiento de Laura Oliva, que se gana una ovación a fuerza de su histrionismo. Muy entretenida.